Quienes usan las calles para mostrar su arte, han elegido lugares en que la circulación de la gente es numerosa, quienes encerrados en sus problemas no escuchan ni ven a estos personajes, otros los menos, se detienen escuchan y aplauden y depositan unas monedas en un estuche o sombrero que el artista ha colocado ex profeso. Los menos compran sus grabaciones.
En la Estación Central de Santiago conocí a este eximio interprete, un tiempo después pase a saludarlo y me manifestó su preocupación dado que el Mal de la Estación le cobraría por tocar en el lugar, y el valor eran muy alto para sus pretenciones Estos últimos días no lo he visto en el lugar.
Con sorpresa un día en el sector de calle Meiggs encontré una familia, padre e hijo cantándole a nuestro Señor. Con un equipo de sonido moderno y comercializando en buenos CD sus interpretaciones ellos hacen de este oficio sus ingreso para la subsistencia. Al conversar con ellos, me manifestaron que recorrían el país en los meses de verano, llevando sus interpretaciones Cristianas a muchos lugares.
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